lunes, 6 de octubre de 2008

Fantasías de hoy y de siempre

Fantasías... Fantasías, qué sería de nosotros sin la capacidad de soñar, de vivir algo fuera de la "realidad"? No seríamos tan felices como podemos ser.
Se dice que son peligrosas, adictivas... pero eso es perfectamente aplicable a cualquier tipo de exceso. Si se usan correctamente, las fantasías son salvadoras. Son musas, son rescates, son escapes, son placer, son alegría.

Fantasías a lo largo de nuestra vida tenemos miles, y van cambiando con el correr del tiempo y las vivencias y experiencias adquiridas. De más chica cerraba los ojos galopando en mi compañero de andanzas "Campino" e imaginaba que se había convertido en un Pegaso y zurcábamos los cielos turbulentos en vez de un torpe camino de tierra y piedras.

Las fantasías eróticas llegan con el despertar sexual, y las primeras suelen ser bastante extrañas, somos más inocentes y el sexo es un campo desconocido, así que no sabemos muy bien con qué relacionarlo. A medida que vamos explorando nuestro cuerpo, y nos internamos en la sexualidad del otro, las fantasías van armonizándose y tomando un camino más concreto.
Están las más comunes, dos personas, tres personas, una orgía, alguien del mismo sexo, un primo, un profesor, un vecino, alguien que vemos habitualmente pero de quien no sabemos nada, la via pública, en una situación de riesgo, con mucha gente alrededor, por dinero, una violación, una persona mayor, alguien mucho menor, un adonis, alguien desagradable... Y están los detalles que sumamos, y las hacen únicas.

Nos erotizan diferentes cosas, la belleza, la inteligencia, un atuendo, una música, un don, una palabra, un aroma, un color... Debo confesar lo mucho que he fantaseado con el gobernador, sus palabras, su humor ácido/escatológico, sus implacables juicios, su mirada, y el tabaco en su voz, aunque podría llegar a odiar todas esas "cualidades" en otra persona. Pero a la hora de leerlo, me quedo con las ganas aplastadas en la silla, húmeda y ansiosa.

No siempre las fantasías se concretan, y generalmente las más intensas e importantes quedan ahí en el imaginario, porque sólo sirven para motivarnos, para rascarnos con gusto en la soledad, y porque trasladadas a un plano real, ya no nos entusiasmarían.
Y como dijo Ray Bradbury: “hay que inyectarse todos los días con fantasías para no morir de realidad”.

Podríamos intentar tipificar algunas fantasías eróticas para facilitar su comprensión, a la vez que disminuir la angustia de muchas personas que se alarman cuando las tienen porque se sienten como perversos, anormales o enfermos; en lugar de aceptar que los sueños, utopías, delirios y vuelos imaginarios son universales:

Las que ayudan a excitarse: responden a un placer de tipo narcisístico pues quien las produce no persigue otra finalidad que regodearse imaginándolas.

Las que sirven para masturbarse: aquí entra en juego un otro. Se conciben situaciones, personas y lugares con el fin de lograr una excitación que será liberada a través del acto masturbatorio.

Las que suplen carencias: comunes a algunxs solterxs madurxs, viudxs y gerontes de ambos sexos.

Las que permiten realizar el coito o sirven como ingrediente: hay personas que no pueden tener actividad sexual si no encienden sus fantasías a través de material gráfico o audiovisual y otras aderezan el encuentro fantaseando determinadas situaciones, inclusive pensando en otra persona que no es su pareja.

Las compartidas con la pareja que procuran aumentar la pasión, pudiendo incluir juegos donde se interpretan escenas, lugares, personajes o roles diferentes.

Las fantasías sadomasoquistas y parafílicas en las que, en ciertos casos, aparece la necesidad de lastimar, de infligir castigos, o ser castigados, de violar o tener relaciones paidofílicas (con niños).Dr. Adrián Sapetti, médico psiquiatra, sexólogoSexo y Vida

11 comentarios:

lario dijo...

ese gobernador es un genio, me hace cagar de la risa. mira vos, no sabia que una personalidad asi pudiera cachondear a alguien, es mas creia que era virgen

Anónimo dijo...

ese tipo es un pelotudo

Loca Ella dijo...

Es real, no se que sería de nosotros sin el poder de fantasear, es lo más privado que podemos tener, lo que nadie puede boicotear ni prohibir. Las fantasias son una delicia.

Lobo dijo...

Yo suelo soñar con cosas que leo acá y qué se yo, a mi parecer, salvo ecuaciones, fórmulas y lógica abstracta, todo es fantasía. Digo, la realidad es una construcción colectiva plausible de ser reformulada en un diálogo abierto con el inconciente, de lo que resulta una fantasía, que no se reduce a una mera expresión de deseo sino que puede manifestarse como un símbolo: la integración de elementos excluyentes como una misteriosa síntesis de contradicciones irreductibles a todo análisis, algo tan ambiguo y equívoco como la realidad misma. No se si me explico, pero es algo así como que "los sueños, sueños son" y en este sentido te confieso que a veces sueño que estoy despierto y me veo durmiendo.

Anónimo dijo...

qué tipo interesante que es lobo.

Anónimo dijo...

voy a fantasear con el ...

Gastón dijo...

A ver cuando vuelven con los relatos, eran muy buenos, la verdad me han dado mucho para fantasear. Pero soy hombre de carne y alma, así que quiero más.

ISMAEL dijo...

Totalmente de acuerdo, uno es libre en sus fantasías y sus fantasías lo liberan en la realidad.
adhiero a Gastón, hacen falta más relatos

Anónimo dijo...

CUANDO DECIS EL GOBERNADOR TE REFERIS A SHIARETTI O AL BOLUDO DROGON QUE ESRIBE EL BLOG ESE DE DISFRUTA CORDOBA

Ma'am dijo...

Veo que el Gobernador levantó el rating.

ana dijo...

jajajaja